La verdad que las dos primeras semanas de este año nuevo fueron bastante caóticas. Y creo que van a seguir así hasta que me pueda estabilizar en cuanto al tema laboral y en cuanto a la facultad.
Resulta que conseguí el trabajo en donde había tenido la entrevista en diciembre. Pero renuncie muy rápidamente. Y si bien me siento una gran cobarde, por otro lado no me arrepiento de haberme ido. No era lo que buscaba, y si bien no puedo esperar mucho de mi primer trabajo, tampoco voy a dejar que me traten como cualquier cosa menos una humana. No me parece, no da, no es ético, y me hace pensar que cada vez hay más personas con ambición pero poco corazón.
Después de este comentario sentimental que acabo de hacer, puedo decir que estoy en algo nuevo. No muy diferente al anterior, pero por lo menos me puede dar dinero para lo que queda de las vacaciones y además puedo hacer una materia en verano de la facultad.
La verdad es que estoy teniendo deseos muy diferentes para este año y es muy difícil decidirse para qué lado tirar. Porque cuando estas cerca de cambiar algo se te viene todos esos sentimientos y sensaciones raras que pocas veces tenes, tales como mucho miedo (mucho, en serio), ansiedad, determinación, no tanta determinación, incertidumbres, lágrimas, risas. ¿Cómo decidirse con tantos sentimientos juntos? Tengo poco tiempo, pero el que tengo, voy a meditar todo lo que puedo sobre ciertos temas para tomar la decisión más acertada. Aunque uno nunca sabe hasta que la toma y la vive, ¿no?
Y para añadirme al cambio, miren que cambie el fondo de mi blog. Le quiero dar vida a este blog. Quiero colores y fotos. Muchas, muchas fotos. Promesa.