martes, 17 de agosto de 2010

Querido colectivo

No escribo estas palabras para quejarme de tu servicio. Si bien muchas veces tengo ganas de gritarte lo mucho que te odio, sinceramente no es así.
De hecho, esta ultima semana, en la que pase mas tiempo contigo que con cualquier otro objeto o persona o en cualquier otro lugar, me di cuenta de una gran virtud que tenes que creo pocos debe apreciar. Gracias a vos, colectivo en general, seas de cualquier linea o color, conozco mi propia ciudad.
Es una tremenda pavada, pero siendo chica de Gran Buenos Aires, y adentrarse a los que es la Ciudad Autonoma de Buenos Aires (que en realidad estan en la misma provincia, pero somos tan diferentes), esto es una gran revelación. 
Estando en un colectivo, yo podria escuchar musica -lo cual hago muy seguido si la bateria del mp3 o ahora la bateria del celular lo permite-, o leer algun libro o los apuntes de la facultad (lo cual hago muy poco), yo lo que mas hago es mirar por la ventanilla. Pero una cosa es mirar la ventanilla porque si, porque justo me quede mirando para ese lado, o por que si. No, yo miro, y digo mirar con lo que implica mirar: atención y hasta a veces sorpresa y admiracion.
¡Tremenda boludez! ¡Quedarse mirando como tonta un edificio raro con bandera griega! ¡O quedarse mirando una habitacion de un tercer piso, para decir que buen depto, me quiero mudar ahí!
Y ciertamente, parece una boludez. Pero en mi opinion, esta bueno mirar cosas que no conoces y la primera impresion. Es que tomar un colectivo implica conocerte el recorrido de memoria o no saber nada de lo que vas a ver. Bueno, la semana pasada pase por las dos intancias. Y ninguna me aburre por más que no lo conozca o viceversa.
Viajar en colectivo es un placer que muy pocas veces apreciamos. Y creanme que la semana pasada lo odie, pero llegue a una conclusión. Gracias al señor colectivo de linea X conozco muchas calles, se donde ir, y ya no me da miedo tomarme un colectivo que no conozco, porque me se ubicar. Pero gracias a él. Nada de Guía T.
Se por ejemplo que el subte B me puede dejar cerca del 15, colectivo que en estos nueve meses utilice reiteradas veces. Y a su vez, el 15 no solo me deja en lo de mi novio, pero sino tambien en lo de una compañera de la facultad, tambien me puede dejar cerca de Plaza Serrano, y tambien cerca de la facultad (aunque deba tomarme otro colectivo). También aprendi que bajarme en Plaza Miserere no es tan malo (siempre y cuando sea del lado "bueno").
Pero también aprendi algo muy sabio: no esta bueno tomarte mas de cuatro colectivos por día. Es malo para la salud mental.

martes, 10 de agosto de 2010

El último día de vacaciones

Este año las vacaciones de invierno fueron inexistentes. ¡Bienvenida la vida universitaria!
Mentira, la verdad que fue medio traumante. Una cosa es dejar de cursar y no tener nada más que hacer. Y otra muy diferente es dejar de cursar y tener que estudiar para los finales. Y encima darte cuenta que de la semana de los finales a la semana de comienzo del segundo cuatrimestre ¿cuánto hay? Casi nada.
Muy traumante toda esta situación, pero por suerte los finales fueron dados (y muchisima más suerte, aprobados), y tuve mi única semana de no hacer nada sin problemas.
La ventaja de no cursar los lunes son como un punto extra. O sea, el lunes fue mi último día de vacaciones. Poco normal, atípico diria. Y de hecho, fue un día atípico.
Fue un verdadero día de vacaciones. Salí con mi novio, el día precioso. (Debo confesar mi amor por la primavera, y lo mucho que quiero que sea primavera nuevamente). No hicimos mucho, pero caminar con él es mucho mejor que ver 30 películas indie seguidas, que comprarte esa remera que te gusta...que muchas cosas más.
Ultimamente veía que nos peleabamos mucho, pero ayer me olvide de todo lo malo, y vi que nuestra relación es una de las mejores cosasque me paso en los últimos tiempos.
-Exagerada le decían.
Bueno, volviendo a la realidad, y como bien dice el titulo, hoy ya se comienza a cursar. Y me voy hacia allá. Deseenme suerte y por mas últimos días de vacaciones.

viernes, 6 de agosto de 2010

Qué crisis de los veinte, ni que ocho cuarto...

Si bien ya hace como medio año que cumplí veinte años, les paso a comentar que cambio en mi vida (porque cumplir veinte es un gran paso, o eso dicen).
Cuando cumplí mis veinte, las preocupaciones de mis pasados diez años -claramente- desaparecieron. Cuando era adolescente, lo cual no esta muy lejos, pero ya esta en el pasado, me preocupaba el que diran. O sea, mi imagen de mi misma en sí estaba como distorcionada. Perfecto para la edad. También andaba preocupada por el colegio, porque yo era estudiosa (traga). Me preocupaba mi familia, la situación del divorcio de mis papas, que si bien fue cuando tenía como diez años, estaba como latente en mi. Patético. Me creía la única rara, porque la mayoría de mis compañeras de colegio y amigas no tenían papás divorciados. O sea, yo ya soy rara hace rato. Me preocupaba también que iba a estudiar, porque me parecia horrible no seguir estudiando. Era solo esa opción. Me aterraba viajaba en colectivo. Ni te cuento en subte. No conocia ni una calle de Capital, sólo el Obelisco, muy de vista en fotos más que en vivo y directo.
Bueno, hoy con mis veinte años hace rato cumplidos puedo reflexionar sobre mi pasado bastante boludo y veo que mis prioridades son otras, mi vida es otra a la que era hace... no sé, ¿dos años atrás?
Empecé mis veinte con todo: empece finalmente la carrera (¡bien por mi!), comence la nueva década con novio, un poco más segura de mi misma.
Pero mis preocupaciones hoy en día son las siguientes:
-Que ni en pedo me recibo a los 22 años como tenía planeado. Olvidate.
-Tengo que buscar un trabajo urgente. No puedo llegar nunca a ser independiente. No puedo ir a un shopping/Plaza Serrano tranquila, ¡no puedo!
-Tengo que dejar de concentrarme en boludeces.
-Tengo que ser menos dependiente de lo que mi novio diga de malo. Si me enojo, bancate que me enojo porque tengo razón, y si no la tengo, me deberia hacer la ofendida un ratito y despues pedir las disculpas pertinentes, sin tener que pensar que no me llama, no me escribe (ya sabemos por qué no me escribe).
-Salir más. He aquí, la preocupación más boluda de todas. ¡¿Cómo que no salgo y no aprovecho mi juventud?! Siempre fue así, y creo que seguira. Nunca entendí muy bien lo de salir, tomar y divertirse. Sigue siendo un misterio.